El Freixo, mejor ganadería de Alicante

El Juli ha triunfador por partida doble en la feria Alicantina. Ya en el paseíllo se vio que para El Juli la de este viernes era una corrida muy especial. Otra tarde con la sombra de la tristeza sobrevolando la plaza. Un día antes, a Julián le dejó su maestro, “su creador”, la persona que se desvivió por él y el que “siempre creyó que podía ser lo que soñaba” como el mismo torero confesó emocionado.

El capote de paseo negro y el brindis al cielo sirvieron de recuerdo previo aunque el verdadero homenaje se lo dio El Juli a Gregorio con la soberbia tarde toros que dio. Ganó terreno a la verónica llevando en los vuelos a Naturalista. Esa fue la clave en su primera faena, llevar encelado a un toro al que había que esperar y al que esperó. Al que había que templar y al que templó, al que había que cuajar, por su maestro, y al que por supuesto cuajó. Lo hizo en redondo, muy despacio. Al natural también. Pero el cenit de su obra llegó en el epílogo con tres circulares ligados por la espalda que pusieron al público en pie.

Asomó un punto la espada y tuvo que utilizar en una ocasión el descabello, razón por la que previsiblemente el usía aguantó sin inmutarse con un solo pañuelo. Pidió paciencia con el castaño quinto, más enrazado, más importante, y al que había que hacer poco a poco. Al natural lo hizo para cuajar a Tirachinas en tandas de gran profundidad. Largísimos los muletazos, qué manera de torear. Vibrante fue después el toreo en redondo, con un cambio de mano para rematar con la izquierda, abandonado, hasta el final. No se cansaba de torear El Juli ni de embestir el toro. Perfecta conexión entre el matador y su “creación”. Y el público enloquecido solicitó hasta el indulto. El Juli, ganadero este viernes también, no lo dudo y entró a matar. Las dos orejas fueron indiscutibles, como indudable fue también la vuelta al ruedo en el arrastre para Tirachinas, que confirmó la cumbre torera y ganadera de un Juli que se fue a hombros mirando al cielo.